Llevo mucho tiempo con la ilusión de hacerle un pequeño homenaje a nuestro tesoro Miguel (y a Pepi).
Desde que llegamos aquí, hace ya 20 años, todo el mundo hablaba de los pollos de Miguel. «Son los mejores». Y sigue siendo verdad.
40 años lleva asando pollos por aquí. 40 años con su Pepi al lado. Y con ese bigote, solo 30 años.
Es toda una leyenda.
Bueno, ahora tiene la ilusión de jubilarse cuando termine el verano.
Ahora que solo abre los findes, ya sabes: espabila, porque siempre se venden pronto.
Gracias a Juan David y a tod@s los que estaban por allí el sábado pasado cuando grabé.
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