Unas fotos que hice de La Taberna de Rogelio, una casita rural de mi amigo Rogelio (hijo de Rogelio de la dicha taberna) aquí en el centro del pueblo de Alcalá de los Gazules.
En el corazón de Alcalá de los Gazules, entre calles empedradas y el eco de un pasado vibrante, hubo un tiempo en que un pequeño despacio de vinos y tienda de comestibles era el punto de encuentro de vecinos y viajeros. Regentado por Rogelio Márquez, un hombre de buen corazón y espíritu comerciante, aquel negocio no solo abastecía de alimentos y piensos a la comunidad, sino que también era un lugar donde se cerraban tratos, se compartían historias y se forjaban amistades.
A Rogelio le apasionaba el trato de animales, y en más de una ocasión, entre copas de buen vino y conversaciones animadas, se cerraban acuerdos que trascendían el simple comercio. Su tienda era más que un negocio; era un espacio donde el trueque y la confianza eran moneda corriente, donde la esencia del pueblo se manifestaba en cada intercambio.
Con el paso del tiempo, la vida fue combinando, y aquel emblemático despacho, testigo de tantas historias, terminó por cerrar sus puertas como tienda, pero no como recuerdo. Hoy, convertido en un encantador alojamiento turístico, sigue acogiendo a quienes buscan conocer el alma de Alcalá de Los Gazules. Sus muros, impregnados de historia, aún susurran los ecos de su pasado, mientras que su nueva vida ofrece a los visitantes la oportunidad de dormir entre paredes que antaño vieron nacer tantas historias.
Así, lo que en su día fue un próspero comercio sigue vivo, de otra manera, pero con la misma esencia de hospitalidad y calidez que caracterizaba a Rogelio Márquez. Porque los lugares con alma nunca desaparecen; simplemente evolucionan, dejando siempre una huella imborrable en quienes lo visitan.
Last updated on 9th junio 2025
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